sábado, 1 de diciembre de 2012

"Sólo un lunes más" (Canción de blues)



Baila en un local dudoso,
Un bar, donde el límite entre héroes y villanos se olvida,
Y todos se vuelven seres humanos.

Todos los lunes la ves,
Invierno, otoño o verano.
Esta bailando en ese palo,
como una muñeca la cual su vida fue en contra mano.

Esta desnuda como el primer día,
pero está completamente vestida.
Por ellos, sus hijos, la está luchando,
no tiene más que bailarlo.

“Un lunes más y me voy”, dice.
Sus compañeras se ríen con ternura.
Las fotos de sus hijos la están mirando,
y repite casi convencida:” “Solo un lunes más y me voy”.

Ya no importa de donde venga el sucio dinero,
sólo importa que lo paguen en su cuero.
Ya ni importa de quien venga el cuerpo,
sólo importa que después paguen su precio.

No está mirando las caras lascivas,
no quiere ser tampoco la más bonita.
Se arrepiente del día en que ya no tuvo más nada,
aunque en este momento esté sonriendo atormentada.

Porque carne es carne y no alma,
porque su espíritu no está encerrado,
porque sus hijos todavía tienen esperanza,
y ella vende su cuerpo porque es lo que la tiene encadenada.

“Un lunes más y me voy”, se dice.
Su chulo ya ni la escucha.
Su hijo menor le sonríe en la memoria.
“Sólo un lunes más y me voy”,  sin llorar se reprocha.

No tiene otra cosa,
que un noventa sesenta noventa.
No vende otra cosa,
porque es la mercancía que se nota.

¿Cuándo va a ser el final?
¿Qué caballero andante la va a querer rescatar?
Si la puta es puta y puta queda.
Si a las putas las apedrean.
Nadie toma la culpa de porqué esa ruta eligió.

Los hombres ven lo que quieren,
un recipiente de mujer que solo quieren poseer.
No importa lo que piensa, ¿quién escucha lo que habla?
Si no dice sí entonces es pura estafa.

“Un lunes más y me voy”, repite,
su hijo mayor no la puede mirar.
Se parece tanto al padre que no la quiso ayudar,
“ Sólo un lunes más y me voy”, vuelve a gritar.

¿Quién te está dando de comer?
¿No sabés lo que tengo que hacer?
¿Vos crees que a mí me gusta ese placer?
¿Creés que seguir sintiendo algo está en mi poder?

Y baila. Baila sin pensar.
Carne por dinero y dinero por carne.
A sus hijos tiene que alimentar.
Desnuda como el primer día y sin embargo protegida,
por el recuerdo de una sonrisa del que ya no la mira.

Cierra el negocio, se tapa hasta que no se puede más.
Un hombre la observa esa madrugada, casi sin pestañar.
A las putas se las mata porque no son nada más.
Un fanático, un problemático que se quedó entre religión y carne.

Ella camina mientras sus pasos resuenan en el boulevard,
con su llanto no puede escuchar quién va detrás.
El hombre espera hasta que entre a su hogar.

Quizá en el momento que vio el interior se haya sorprendido,
que la puta en realidad prefería el amor al vino.
Pero sus ojos que miraban no veían,
Y la muerte en sus puños ya existía, sin sonido.

“Un lunes más y me voy”, susurraba ella.
No estaba escuchando que alguien más había entrado.
Concentrada en la foto de sus hijos, cortando un almuerzo.
“ Sólo un lunes más y ya me voy”, sonreía al fin.

El loco vino y la quiso ahorcar,
todo porque él su precio no había podido pagar.
Y lo primero que vio ella fue a un niño que no entendía,
como sus hijos que tampoco la veían.

El ruido no tardó en llegar y los vecinos casi no querían mirar,
la puta estaba loca, esa era la explicación,
mato un tipo y seguro le robó.

Una mujer de la policía federal la intentó controlar.
Las manos llenas de sangre del que estaba tirado en la cocina.
“Por favor, no le digan nada a mis hijos”
“¿No decirle qué, qué usted es una puta o que mató a un hombre?”

“Un lunes más y me voy”, le dice al mayor,
entre rejas por un abogado que no pudo pagar.
Su alma se defendía pero su cuerpo la traicionaba,
“Sólo un lunes más y ya me voy”, repite para no perder el vigor.